Vivencias de un viajero en el camino de Santiago

El camino de Santiago ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Es por eso que quiero compartir algunas de las vivencias que he tenido en él con todos vosotros. Si eres una persona que está dudando si hacerlo o no quiero recomendarte encarecidamente que lo hagas sin pensarlo más. Es una experiencia vital por encima de todo que quiero resumir en algunos puntos que espero te sirvan de ayuda. Unos de los consejos más importantes que le doy a la gente que me pregunta, es planificar bien el viaje antes de hacerlo. Normalmente suele consultar Santiago Ways, que es un sitio web especializado en el Camino de Santiago.

1.- El respeto a los demás

A lo largo del camino de Santiago vas a tener que convivir con otras personas. Es cierto que, como aclararé más adelante, una de las mejores cosas que puede ofrecernos es disfrutar de la soledad. Sin embargo, en los albergues, por ejemplo, el espacio es común. El propio camino es común teniendo en cuenta que es una “calle” que arranca en Francia y distintos puntos de España y Portugal para llegar a Santiago. Eso hace que aprendas a convivir más y mejor con quienes te rodean. Hasta que no te ocurre no te percatas: un peregrino experimentado me dijo que esperaba a que todos estuvieran dormidos para dormir él porque roncaba. Otro me dijo que siempre que podía recogía los restos de basura que iba encontrando por el camino: llevaba más de 10 años haciéndolo. Son lecciones que te dejan claro que el respeto a los demás y al entorno en general es uno de los valores fundamentales del camino de Santiago.

2.- Disfrutar de la soledad

Una de las experiencias más valiosas que otorga el camino de Santiago es el hecho de poder disfrutar de tu propia soledad. Ella te ayuda a conocerte más y mejor a ti mismo. Hace que disfrutes más de lo que te rodea, que escuches el entorno. Hace que estés a solas con tu pensamientos en mitad de una tarea que requiere esfuerzo y sacrificio. Y te hace confiar más en ti porque te hace ver que puedes hacerlo si te esfuerzas. Lo mejor que te regala el camino es la experiencia de conocerte a ti mismo.

3.- Conoces lo que es la solidaridad

La conocí primero a través de los vecinos de las distintas localidades que iba visitando. Sin ni siquiera pedirlo me ofrecían todo lo que tenían: comida, material de curación, agua, ducha…todo. Todo ello sin pedirme nada a cambio y siempre con una sonrisa en la cara. He aprendido que esta gente ha establecido una preciosa simbiosis con el camino de Santiago. Tal y como ellos mismos confiesan se debe a que el camino de Santiago ha salvado a su pueblo y el de sus antepasados de una muerte segura. Agradecerle a los peregrinos es algo que les sale del corazón: yo también aprendí a ser agradecido y a vivir en solidaridad con ellos.

4.- La naturaleza siempre emociona

Lo cierto es que vivimos demasiado apegados a los entornos urbanos. En ellos trabajamos y vamos transitando sin un segundo de silencio. Una de las cosas que más me trastornó al volver del camino de Santiago fue la cantidad de ruido que percibí. Nunca antes me había percatado, y al hacerlo me di cuenta por fin de que otro de los regalos más valiosos del camino es esa tranquilidad y ese tiempo que te regala haciendo que el tiempo pase mucho más despacio.

5.- La gente desconocida

Otra de las vivencias que quiero destacar tiene que ver con los desconocidos. En cierto modo, cuando empiezas a hacer el camino de Santiago todas las personas que en ese momento también lo están haciendo se convierten en hermanos. A la mínima de cambio puede surgir una ocasión de conocernos: entonces te das cuenta de que en él hay gente maravillosa de todas las partes del mundo. Todos unidos por un mismo propósito aunque con motores distintos. Pero al fin y al cabo un anhelo común. Por eso, como dijo Toñín, a quien conocí en Estella, “el camino es como la vida misma”. 

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