Martinica, un destino europeo en el mar Caribe

Situada en las Antillas Menores, Martinica es una isla-región ultra periférica francesa, y, por lo tanto, perteneciente a la Unión Europea. Esto quiere decir que para viajar a este rincón caribeño solo es necesario tener el pasaporte en regla con una validez mínima de 6 meses.

Este precioso destino de ultramar es fácil de visitar si se cuenta con una guía de Martinica con la que organizar y planificar los aspectos principales del viaje. Eso sí, hay que tener en cuenta que en la isla hay dos estaciones principales: la estación lluviosa, que va de mayo a noviembre; y la estación seca y calurosa que va de febrero a abril.

Con una temperatura media anual de 26 grados centígrados, este paraíso cuenta con numerosos manglares, selva tropical, extensas y hermosas playas y un Parque Natural Regional que es un verdadero tesoro de biodiversidad. La buena noticia es que se pueden encontrar hoteles en Martinica para todos los bolsillos, pues su oferta turística es muy amplia.

Lo imprescindible para visitar

Matinik, como se la conoce en lengua criolla, cuenta con muchos atractivos: desde su gastronomía que atestigua la mezcla cultural de la isla por sus influencias europeas, africanas, caribes e indias; hasta sus cascadas, sus playas, sus pueblos con encanto o incluso un volcán. Y es que, de los 34 municipios de Martinica, 32 pertenecen al Parque Natural Regional, el primero creado en una isla tropical.

Como ya se adelantaba en párrafos anteriores, se trata de un destino húmedo y tropical donde la vegetación crece de manera exuberante por todas partes. Se pueden encontrar zonas verdes frondosas por cualquier localidad, sin olvidar los enormes bosques selváticos del centro y norte de la isla. Partiendo de esta idea, los lugares imprescindibles para visitar en la isla son:

  • La capital: Fort de France. Sus coloridas casas y edificios coloniales dan fe de su glorioso pasado, así como el fuerte de San Luis y la Catedral del mismo nombre.
  • Reserva Natural de la Península la Caravelle. En la parte más antigua de la isla se encuentra este paraíso para los excursionistas, con numerosas rutas de senderismo entre playas, manglares y acantilados donde descubrir antiguos castillos y faros.
  • Volcán Pelèe. Al norte de Martinica y a 1.397 metros de altitud y con 400.000 años de antigüedad se yergue uno de los volcanes más destructores de la historia. Recorrer los senderos hasta alcanzar las impresionantes vistas es un must en la visita.
  • La costa salvaje de Grand Rivière. También al norte se puede visitar este encantador pueblo marinero con encanto, con una preciosa playa rodeada de acantilados y sus pequeñas y pintorescas casitas de colores.
  • Saint Marie. En la parte este de la isla llama la atención por sus islas gemelas: Le Carbet y Cristóbal Colón. Un lugar perfecto para pasear y darse un baño en las cristalinas aguas del Caribe.
  • Senderos de Le Carbet y Créve Coeur. Entre montañas y junglas los amantes de la naturaleza podrán descubrir otro antiguo volcán y una selva tropical tan densa que los dejará sin aliento. Hay senderos oficiales que recorren los puntos más hermosos del corazón de Martinica.
  • Las Cascadas de Saut du Gendarme, Didier y Anba So. No se puede visitar la isla sin presenciar la increíble belleza de estos intensos saltos de agua a los que se accede por diversas rutas a pie.

Por último, en el sur, son de obligada visita la Bahía Le Diamant, las playas d Anse Mabouya, Anse des Salines, Sainte Luce, Figuier o Meunier y el memorial de Anse Caffard, así como sus antiguas plantaciones de azúcar, transformadas hoy en destilerías.

 

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